"...el amor de Dios se manifiesta en el trato personal y en las buenas relaciones con los hermanos y amigos"

Cada vez me doy más cuenta de la importancia de crear y buscar en la Iglesia espacios que permitan el encuentro y la convivencia, ya que el amor de Dios se manifiesta en el trato personal y en las buenas relaciones con los hermanos y amigos.

Hablar de El Paraíso supone hablar de esto mismo: un lugar pensado por la providencia para el encuentro personal, la convivencia fraterna, el compartir la fe y gozar de la naturaleza en su estado más puro y original.

 

Siempre que he tenido la oportunidad de acudir a este sitio ha sido una experiencia de encuentro gozoso con el Señor y con los hermanos, y una oportunidad de desconectar del «mundanal ruido». He sido testigo de cómo el Señor iba permitiendo la reconstrucción física de aquella aldea perdida, junto con la «reconstrucción» de muchos jóvenes y matrimonios que por allí han pasado.

 

Allí hemos compartido buenas tertulias y risas, se ha reafirmado mi vocación sacerdotal, hemos trabajado ayudando en la obra, hemos gozado con paseos rústicos y lluvia de estrellas, vigilias de adoración y meditación de la Palabra de Dios, …Pido al buen Dios que nos guíe y ayude para que esta obra continúe adelante y El Paraíso siga siendo un lugar de reconstrucción.

Álvaro Almenar, sacerdote

Vicerrector de la Real Basílica de los Desamparados de Valencia