"... Para mí ver lo que ha hecho el señor allí, es reflejo de lo que ha hecho conmigo, ver como de donde solo había ruinas y destrucción, el señor ha ido sacando una historia maravillosa"

Mi nombre es Nacho Giménez, tengo 20 años y conozco el Paraíso desde hace unos 6-7 años. Para mí este lugar ha sido un sitio de encuentro, donde me he sentido querido siempre y donde he podido disfrutar del amor de Dios manifestado en el amor a los hermanos.

Recuerdo el primer día que fui, aquello me pareció un lugar extraño, lleno de piedras, ruinas y sin forma alguna, pero he visto como Dios ha ido haciendo una obra maravillosa y ha ido creando un lugar precioso, donde muchos otros detrás de mí han podido disfrutar y encontrarse con Cristo. Para mí ver lo que ha hecho el Señor allí, es reflejo de lo que ha hecho conmigo, ver como de donde solo había ruinas y destrucción, el Señor ha ido sacando una historia maravillosa, ver como muchas veces no entendíamos los trabajos que se nos mandaban o los considerábamos inútiles, pero luego visto después de un tiempo todo tenía un sentido y había servido para algo mayor, que no alcanzábamos a ver. Porque este es un lugar de reconstrucción donde el Señor te permite ver todo lo que hay en tu vida, tus sufrimientos, tus incomprensiones, hasta de donde no pensabas que había, física y personalmente, te hace consciente de tus limitaciones y donde el Señor encaja todas las piezas de tu vida, y aquella que no vale o que no es para ti, la desecha y le busca su lugar.

Siempre que estoy allí es un tiempo para estar cerca del Señor, entrar en diálogo con Él a través de los sacramentos, programar el día en función de la Oración y el Trabajo, y por supuesto disfrutar de los hermanos en medio de la naturaleza, donde puedes contemplar la obra de Dios, que sigue su curso aún cuando no estamos allí, porque Dios sigue obrando, aún cuando no somos capaces de ver.

En resumen, doy gracias a Dios por todo lo vivido allí, porque allí me he visto querido en mi debilidad, he conocido a personas maravillosas y sobre todo he podido degustar el amor de Dios, que siempre que voy me espera con los brazos abiertos para descansar en Él.

Nacho Giménez 

Joven de Valencia